miércoles, 24 de febrero de 2010

Sigilo (40)

Amanece lentamente,la llama resplandeciente,
retoca la profundidad de la memória latente,
alimentándola de la bella víl espesura
que simboliza la flor de tu agreste hermosura.
El jardín de las palabras prohibidas,
se marchita en las conciéncias cohíbidas.
Tus emergentes emulsiones de buenas intenciones,
gotean en la lívida antesala de las precupaciones
de las conciéncias de las gentes sin alma,
las mismas que talan con suma calma,
el crecieminto de la metáfora herida,
donde habita la ilusión enternecida e impávida
de que todo es nuestras vidas es mejorable,
que la mentira es rehén innegociable,
de la honradez, de la honestidad
de nuestra heróica palabra.

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