jueves, 7 de enero de 2010

Seísmo (8)

Tus miedos me producen una quietud
calmada,sólo mezclada,aliñada,con la inquietud
de la opulencia de tus desmanes,desgana
que acrecentas con el baile de tu amanerada
soberbia y concupiscéncia,altanaria otorgada
por el influjo de una educación pagána.
Mirando por encima del hombro,
caminando sin mirar para atrás,
rictus de cara engominada con asombro
por no producir más víctimas mientras caminas.
Que se aparte el aire a tu pasar,
que se abra el camino a tu pisar,
que se oculte el sol a tu mirar,
que se haga de noche a tu pensar.
Algún día, en algún lugar no lejano,
te encontrarás,cara a cara,con la verdad,
esa que sin hablar,te agarrará la mano,
y te llevará al camino de la sinceridad.
Te pondrá en su sitio con educación,
recompondrá tu desdén con mesura,
reconvertirá tu triste y decaida figura,
en una persona con ilusión, clamando perdón.
A todo ser,por muy esperpento
le coronan en vida, en su preciso momento.

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