martes, 1 de diciembre de 2009

Inmerecido (XXVI)

Pincél solitario se desliza por tu piél,
dibuja sueños recreados con sabor de miél,
surcando los poros de tu armonía
recorriendo cada centímetro,con ansia furtiva.
Deseos tatuados con firmes trazos,
unos al frente de todos,anillados por esos lazos
que se casan en el sinuoso monte del olvido.
Brisas dudosas,de exashusto aliento
derivan desvalidas,inertes,carentes de ese viento
arremolinado,en el que se convierte la pirámide
de tu esencía de fertílidad,el gozo invade
mis frescos colores,blanco sobre blanco,
azul sobre azul,confluye tu lluvia dorada
con mi semilla indolente,ayer aletargada
hoy,en brioso corcél desbocadao en el campo
de la eterna luminosidad,iluminada por la bondad
de tu rostro al contemplar la hermandad
de nuestro amor,en eterna dualidad.

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