martes, 1 de diciembre de 2009

Interferir (XXIX))

El laberinto del deseo eterno
confunde al más frágil de los amantes,
como cielo desbocado a la tormenta
implorando la lluvia ácida,sedienta
para que despierte el dulce infierno,
que acaricia la vida de estos dos aspirantes.
Una quiere revivir en otra vida,en otro cuerpo
el otro quiere aprender,renacer en el desaliento.
El camino del error los ha presentado
como almas gemelas,sin reconocimiento.
Destinos paralelos no reconocidos
esperanzas ahogadas en traidores gemidos.
Ninguno pertenece al otro,amor pasional
en tardes perdidas en este tiempo otoñal
triste pasión,desangelado deseo,
fango y lodo en su funesto camino.
Todo acabó,como empezó
holas y adioses besándose en las estaciones
de las ilusiones renacidas y perdidas.

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