lunes, 30 de noviembre de 2009

Impremeditado (141)

Derribando los muros de la intrasigéncia,
intentan desahuciar nuestra inteligencia,
hacen creer con su grís prepotencia,
acompañandola de sangrienta violencia.
Los caminos y cunetas del olvido
están repletas de un súspiro perdido,
no es otro que el tuyo y el mio
juntos,desposeidos, del miedo.
Te miro,te observo,y me río,
he comprendido,que después del hostigamiento
y lapidaciones en vida,
no surgirá jamás, nunca
el amanecer resurgido y querido.
Podrán sesgar las flores del campo,
podrán quemar la ilusión del bosque
comprometido,podrán ennegrecer el
cielo amado y deseado, podrán
fusilar nuestro arco iris bendito,
todo para ellos es lícito.
Pero jamás,podrán romper las cadenas
que nos unen,que nos abrazan,
tengo fé, estoy conevencido,nos esperan
tiempos blancos,alegres,sin pena
seguro,que retorna la primavera.

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